A finales del verano de 2026, el transporte marítimo de contenedores a nivel mundial soporta una doble presión: la climática y la geopolítica. El Canal de Panamá, afectado por una severa sequía asociada al fuerte fenómeno de El Niño, vuelve a reducir su capacidad de tránsito, mientras que la congestión en los puertos globales ha superado los niveles máximos registrados durante la pandemia. Ambas fuerzas se combinan para reconfigurar los costes logísticos y las rutas del comercio internacional.
El Canal de Panamá: la sequía agrava la reducción de la capacidad de tránsito
El Canal de Panamá, arteria clave que conecta el océano Pacífico con el Atlántico, enfrenta una grave crisis hídrica. Las precipitaciones en la cuenca hidrográfica continúan siendo inferiores a lo previsto debido al fuerte fenómeno de El Niño, lo que ha reducido los niveles de los lagos artificiales de Gatún y Alhajuela, las principales fuentes de agua dulce para el funcionamiento de las esclusas. Según datos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, existe una probabilidad del 81% de que El Niño alcance una intensidad "muy fuerte" entre octubre y diciembre de 2026, y podría prolongarse hasta la primavera boreal de 2027.
Ante el empeoramiento de la situación, la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) ha anunciado nuevas restricciones. A partir del 3 de septiembre de 2026, el número de cupos diarios disponibles en las esclusas Neopanamax se reducirá de un promedio de 10 a 9, mientras que a partir del 15 de septiembre, los cupos en las esclusas Panamax pasarán de 26 a 23. En total, el tránsito diario de buques bajará de los 36 actuales a 32 a mediados de septiembre. La ACP ha señalado que estas medidas son necesarias para garantizar la sostenibilidad a largo plazo de las operaciones y preservar los recursos hídricos para el consumo humano.
Este nuevo ajuste se produce en un contexto de alta demanda. La crisis geopolítica en el Golfo Pérsico ha desviado gran parte del tráfico de energía, especialmente de gas natural licuado y petróleo, desde el Golfo de México hacia Asia, aumentando la presión sobre los cupos del Canal. Como resultado, los precios de las subastas para obtener un cupo prioritario se han disparado, superando el millón de dólares en algunos casos, e incluso alcanzando los 4 millones de dólares.
Mientras tanto, la congestión en los puertos globales ha alcanzado cifras récord. A finales de agosto de 2026, la capacidad de los buques portacontenedores esperando para atracar a nivel mundial superaba los 4,3 millones de TEU, una cifra que bate el récord histórico de 4 millones de TEU establecido durante la pandemia en 2022. Esta congestión representa el 12,6% de la flota total mundial de portacontenedores.
Los recientes tifones en el este de Asia, que han afectado gravemente a los principales puertos chinos, son el principal desencadenante inmediato de este colapso. Las interrupciones operativas y los desajustes en los itinerarios de los buques han congelado una enorme cantidad de capacidad en fondeaderos. Se estima que los retrasos han provocado la pérdida de aproximadamente 1,7 millones de TEU de capacidad efectiva en el mercado. La puntualidad de los buques apenas alcanza el 60%-65%, y el retraso medio es de 5 a 5,5 días, muy por encima de la media prepandémica de 3 a 4 días.
Esta tensión en la capacidad se ha trasladado directamente a los fletes. El Índice de Fletes de Contenedores de Shanghái (SCFI) ha aumentado un 156% desde el inicio del conflicto entre Estados Unidos e Irán. El índice de fletes de contenedores de S&P Global Platts alcanzó los 7.565 dólares por FEU el 21 de agosto, su nivel más alto del año. En las rutas transpacíficas, el flete de Asia a la Costa Oeste de Estados Unidos ronda los 7.400 dólares por FEU, mientras que, aunque los fletes en la ruta Asia-Europa han caído ligeramente, siguen siendo un 60% más altos que en mayo.
Esta escasez de capacidad también se refleja en el mercado de fletamento de buques, donde la demanda sigue siendo alta y la oferta de buques disponibles es limitada, lo que presiona al alza los costes operativos de las navieras.
Crisis doble: la presión sobre las cadenas de suministro globales
La reducción de tránsitos en el Canal de Panamá y la congestión portuaria global no son fenómenos aislados. Su combinación agrava una situación ya de por sí tensa por los desvíos y las demoras. Cualquier disminución en la eficiencia del Canal se traduce en demoras para los buques con destino a la Costa Este de Estados Unidos y América Latina, que a su vez se suman a la congestión ya existente en los puertos. Un aspecto crítico de la crisis del Canal de Panamá es su carácter potencialmente duradero: la posibilidad de que el fuerte El Niño se prolongue hasta 2027 sugiere que las restricciones podrían convertirse en la "nueva normalidad". Para las cadenas de suministro globales que dependen de esta vía, ajustar rutas, preparar planes de contingencia y asumir costes logísticos más altos parece ser un escenario inevitable.
Escrito por Yaritza